El 45% de los encuestados por la Universidad de Belgrano afirma que debió recurrir a asistencia psicológica para atravesar la pandemia. En tanto, el 38% declara que aún no lo hizo, pero que analiza buscar ayuda profesional para sobrellevar la situación. Sólo el 15% descarta la consulta psicológica.
El 45% de los participantes del sondeo admite que la actividad que más dejó de realizar durante la pandemia y, por ende, la que más extraña, es el encuentro con familiares y amigos. El 31% confiesa que lo que más dejó de lado son los controles médicos de rutina; el 13%, las actividades recreativas, y el 11%, los viajes y el turismo.
El 35% indica que se adapta muy bien al trabajo remoto y el 29% señala que lo hace bien, aunque prefiere la modalidad mixta, es decir combinada con algunos días en la sede laboral. El 21% sostiene que su adaptación al trabajo desde casa es regular, y el 10% afirma que es mala.
La encuesta revela que la mayor preocupación se divide entre el recrudecimiento de la pandemia y la inflación. El 40% de los encuestados elige el aumento de precios minoristas como el dato más inquietante de la coyuntura; el 31% opta por la covid-19, y el 15%, la espera por acceder a la vacuna contra el coronavirus.
Al 52% le da lo mismo aplicarse cualquier vacuna, no así al 31%. El 42% prefiere la vacuna de Oxford/AstraZeneca; el 38%, la Sputnik V (Centro Gamaleya, de Rusia), y el 20%, la Sinopharm (Instituto de Productos Biológicos, de China).
“Los resultados indican que las cuestiones económicas y las referidas a la pandemia son las que concitan las mayores preocupaciones de los encuestados. El creciente número de casos y el alarmante aumento de los muertos se combinan con una acuciante situación económica, lo que también se refleja en las respuestas vinculadas con las consultas psicológicas”, explica Orlando D’Adamo, director del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano.